OVNI
¿Qué es un OVNI?
Un OVNI u Objeto Volador No Identificado es cualquier objeto o fenómeno óptico observado en el cielo que no puede ser identificado, incluso después de haber sido investigado por gente calificada.
Historia de los OVNIS
Reportes de apariciones en el cielo han sido registradas durante la Historia, algunas de las cuales han sido cometas, meteoritos brillantes o fenómenos atmosféricos como Parhelia; otros siguen siendo inexplicables.
El ejército de Alejandro Magno en el año 329 AC vio “dos escudos plateados” en el cielo. En 1235 el ejército de Oritsume en Japón vio miesteriosas luces en el cielo. El 14 de abril de 1561 el cielo sobre Nüremberg se llenó de una multitud de objetos, incluyendo cilindros y esferas, en algo que parecía una batalla aérea. Interpretados anteriormente como mensajes divinos, ángeles u otros símbolos religiosos, dichos fenómenos fueron catalogados como no-naturales y sujetos a investigación científica, en el tiempo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando el término OVNI fue acuñado.
Hubo varios reportes de aeronaves no identificadas por las naciones escandinavas en los años 30. En los teatros de operaciones aéreos Europeos y Japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, “Foo Fighters”, es decir, bolas de fuego que seguían a los aviones) fueron reportados tanto por los Aliados como por los pilotos del Eje. En 1946, hubieron numerosos reportes por parte de las naciones escandinavas, junto a reportes aislados de Francia y Portugal, ampliamente referidos como el “Granizo Ruso”, porque se pensaba en esa época que eran cohetes V1 o V2 capturados por los rusos a los alemanes. Posteriormente se demostró que no era este el caso, y el fenómeno sigue siendo inexplicable hasta nuestros días, aunque expertos creen que muchos de eran malas percepciones de fenómenos naturales.
La etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial comenzó con un avistamiento de un ovni por parte de un hombre de negocios de Norteamérica, un tal Kenneth Arnold, el 24 de Junio de 1947, cerca de Mount Rainier, en Washington. Arnold estaba ayudando a buscar los restos de un avión de transporte de la marina estadounidense que se había accidentado.
Él reportó haber visto nueve objetos brillantes volando a través del monte Rainier hacia el monte Adams, a una “velocidad increíble”, la cual él calculó en 1200 millas por hora (1920 km/h) al cronometrar el tiempo entre los montes Rainier y Adams. Su avistamiento recibió un importante caudal de prensa y atención pública. Arnold dijo que “volaban como lo haría un platillo rebotando sobre el agua” y describió su forma como “plano como una olla de torta”, aunque las formas variaban de objeto en objeto.
El término platillo volador se vincula con un periodista, un tal Bill Bequette, quien entevistó a Arnold para el periódico East Oregonian.
El avistamiento de Arnold fue seguido en las semanas subsiguientes por otros miles de avistamientos, mayormente en USA, pero también en otros países.
El uso de OVNI en vez de platillo volador fue suegrido por primera vez por el capitán Edward J. Ruppelt, el primer director del Proyecto Libro Azul de la Fuerza Aérea de los EE.UU., quien pensó que el término platillo volador no reflejaba la diversidad de los avistamiento. El término OVNI fue rápidamente aceptado por la Fuerza Aérea. Ruppelt hizo un raconto de sus experiencias en sus memorias, “El Reporte sobre Objetos Voladores No Identificados” (1956), el cual fue también el primer libro en usar el término.
La regulación de la fuerza aérea Nº 200-2, editada en 1954, definió un Objeto Volador No Identificado como “cualquier objeto aéreo cuya performance, características aerodinámicas inusuales no encuentra clasificación posible con ningún otro objeto conocido actualmente”.
La regulación decía también que los OVNIS deberían ser investigados por razones de la seguridad nacional y para determinar sus aspectos técnicos.
OVNIS en la cultura popular
Comenzando en los años 50, sectas espirituales basadas en los OVNIs comenzaron a aparecer. La Sociedad Etérea es un ejemplo temprano, las más recientes son Raël y el Comando Ashtar.
Por los 70, el sentiemiento popular era que los alienígenas eran benévolos, más que nada porque se basaban en películas como Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, ET y la canión de Klaatu “Llamando a los ocupantes”, luego hecha muy popular por Karen Carpenter.
Este sentimiento tuvo un giro durante los 80, primordialmente en USA, luego de que publicaciones como Comunión de Whitley Strieber, y Pasaporte a Magonia, de Jacques VAllee, aparecieron en las librerías.
Strieber, un escritor de historias de terror, sentía que los alienígenas estaban acosándolo y eran responsables del “tiempo perdido” en su consciencia, durante el cual se le hacían extraños experimentos por alienígenas “grises”. Este nuevo y oscuro modelo puede ser visto en la siguiente oleada de la literatura, en la que abundan las abducciones y en series televisivas como Los Expedientes X.
Otra clave para el desarrollo del folklore de los OVNIs fue la publicación del libro Carrozas de los Dioses, de Erich von Däniken. El libro trataba de que los alienígenas habían estado visitando la Tierra durante miles de años, lo que explicaba las imágenes parecidas a OVNIs que aparecen en la arqueología de las civilizaciones antiguas.
Esta teoría de “astronautas antiguos” inspiró numerosos imitadores, secuelas y adaptaciones ficticias, incluyendo un libro (La Biblia y los platillos voladores, de Barry Downing), en el cual interpreta un fenómeno milagroso que figura en la Biblia como registro de contacto con los alienígenas. Muchas de estas teorías establecen que los alienígenas han dirigido la evolución humana, una idea tomada por la novela y película 2001: Odisea del Espacio.
Otro suceso de la década del 70 fue la asociación de los OVNIs con lo supernatural. Temas como ocultismo, criptozoología y parapsicología eran comunes. Muchos participantes del movimiento New Age creyeron en el contacto con los alienígenas. Un personaje conocido que creía en estas teorías fue Shirley MacLaine.
Notando las variantes de las teorías enunciasad con respecto a la tradición Católica, un número considerable de escritores protestantes conservadores (Hal Lindsey por ejemplo) sugirieron que los OVNIs y sus ocupantes eran demoníacos de origen, intentando seducir a la humanidad a aceptar doctrinas no cristianas como por ejemplo la de la evolución.
Los OVNIs constituyen un fenómeno cultural internacional muy difundido en los últimos 50 años. El folklorista Dr. Thomas E. Bullard escribe “los OVNIs han invadido la conciencia moderna con gran fuerza, y una caravana enorme de libros, revistas, tapas de publicaciones, películas, programas de TV, dibujos animados, publicidades, postales, juguetes, remeras, e incluso saleros y pimenteros con forma de cabeza de alienígena, refuerzan la popularidad de este fenómeno, su habilidad para mantener la atención del público y sí, también para vender”. Las encuestas de Gallup sitúan a los OVNIs cerca de la cima con respecto a la lista de temas de reconocimiento popular. De hecho, una encuesta de 1973 encontró que el 95% de la gente había escuchado hablar de los OVNIs, pero en 1977 sólo el 92% de la gente había escuchado hablar de Gerald Ford, en una encuesta realizada sólo 9 meses después de que dejara la casa blanca.
En su estudio clásico “Encuentros por izquierda – Películas malas y el mito de los OVNIs” el psicólogo Martin Kottmeyer argumentas que muchos de los elementos de las historias de los OVNIs contienen la misma ciencia errónea e irracionalidad como las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto.
Los OVNIs han jugado un rol importante en turismo, como por ejemplo en Roswell, Nuevo México. De acuerdo al mito popular, en 1947 un OVNI se estrelló en un área desolada a 75 millas (120 km) de Roswell.
En 1996 una encuesta de Gallup mostró que el 71% de los habitantes de EEUU creían que el gobierno estaba ocultando información relacionada con los OVNIs. Otra encuesta de 2002, realizada por Roper para el canal Sci Fi, encontró resultados similares. Además, mostró también que cuanto más joven era la persona, más creía en los OVNIs.
Investigación de los OVNIS - Ovnilogía
La ovnilogía es el estudio de los reportes sobre OVNIs y la evidencia asociada. Mientras que la mayoría de los eruditos prefieren ignorar el tema, los OVNIs han sido sujeto de varias investigaciones a lo largo de los años, variando el enfoque y el rigor científico. Los gobiernos o científicos independientes de los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Bélgica, Suecia, Brazil, México, España y la Unión Soviética se sabe que han estudiado el tema varias veces. Contando unos pocos casos resonantes, ningún gobierno ha hecho público ningún informe en el que diga que los OVNIs representan alguna forma de inteligencia alienígena. Tal vez el reporte más conocido es el “Proyecto Libro Azul”, anteriormente el “Proyecto Signo”, conducido por la Fuerza Aérea de los EEUU de 1952 a 1969. Otras investigaciones notables incluyen el Panel Robertson, el Reporte Brookings y el Comité Condon.
Categorías de OVNIs
Algunos investigadores recomiendan que las observaciones sean clasificadas de acuerdo a las características del fenómeno u objeto que se quiere reportar. Las categorías típicas incluyen:
Plato, platillo, forma de disco, sin ninguna forma visible o audible de propulsión.
Luces que se mueven rápidamente o que cambian de dirección súbitamente. Los que tienen forma de disco algunas veces se ha reportado que se mueven de manera irregular, tambaleante a bajas velocidades.
Una forma triangular o un patrón de luz triangular.
Forma de cigarro con ventanas iluminadas. (las bolas de fuego que forman los meteoritos a veces se reportan de esta manera).
Otras formas: triángulos equiláteros, esferas, domos, diamantes, masas negras sin forma definida, huevos y cilindros.
Evidencia de la existencia de los OVNIS
Hay informes de OVNIs acompañados de evidencia directa e indirecta. La escala de Hynek de Encuentros Cercanos definiría evidencia indirecta como datos obtenidos de encuentros cercanos del primer tipo: datos obtenidos de lejos, como radares o fotografías. Mas evidencia física proviene de los de segundo tipo, en los que ocurren interacciones a corta distancia. Se incluyen en esta categoría marcas de aterrizajes y efectos fisiológicos.
Una pequeña fracción de estos casos han sido desenmascarados y eran en realidad engaños. Una gran parte, incluyendo aquellos investigados por militares y por gobiernos, han sido caratulados como inexplicables. Los analistas han determinado en la mayoría de los casos que los resultados con ambiguos o no concluyentes.
Una lista de evidencias físicas incluye:
Contacto con radar y rastreo, a menudo por diferentes aparatos. Estos están considerados como los mejores casos porque incluyen personal militar entrenado, avistamientos simultáneos e intercepciones aéreas. Un ejemplo reciente fue el avistamiento de grandes y silenciosos triángulos negros, en 1989 y 1990 sobre Bélgica.
Evidencia fotográfica, incluyendo fotografía, videos, y filmaciones infrarrojas.
Imágenes grabadas por sondas solares.
Espectrogramas
Registros gravimétricos y magnéticos
Evidencia física en el lugar de aterrizaje, incluyendo impresiones en el suelo, tierra quemada o seca, pastos quemados o pisoteados, anomalías magnéticas, niveles de radiación altos, trazas de elementos metálicos.
Ver por ejemplo el Incidente OVNI Height 611, o el de 1964 de Lonnie Zamora, en Socorro, Nuevo México, considerado uno de los más inexplicables por el Proyecto Libro Azul. Un caso bien conocido es el de diciembre de 1980 en Inglaterra: el Incidente Rendlesham Forest.
Dos semanas después, en enero de 1981 ocurrió en Transen. Provence y fue investigado por la GEPAN, la agencia oficial francesa de investigación sobre OVNIs. Un catálogo de miles de esos casos ha sido compilado por el investigador Ted Phillips.
Efectos fisiológicos en las personas y animales incluyendo parálisis temporaria, quemaduras de la piel, raspaduras, quemadura en la córnea y síntomas parecidos a los que aparecen por envenenamiento por radiación, como el indicente Cash-Landrum de 1980. Uno de los casos data de 1886, en Venezuela.
La llamada “mutilación” de animales y ganado. Algunos piensan que son parte del fenómeno OVNI. Los cadáveres fueron analizados utilizando técnicas forenses.
Efectos biológicos en plantas como crecimiento sobre-estimulado o lentitud de crecimiento, efectos en la germinación de semillas, y quemadura en campos de trigo.
Interferencia electromagnética, cuyos efectos se pueden ver en autos varados súbitamente, cortes de electricidad, interferencia en radio y TV, deflección en brújulas, y en la navegación aérea, comunicación y malfuncionamiento de los motores.
Detección de radiación remota, algunas veces notadas por el FBI y la CIA, que ocurren sobre instalaciones gubernamentales nucleares como el Laboratorio Nacional de Los Álamos, y el de Oak Ridge en 1950, que también fueron reportados por el director del Proyecto Libro Azul.
Evidencia física como en 1957 en Ubatuba, Brasil, en donde se analizaron fragmentos de magnesio en el reporte Condon y otros. O el indicente Socorro de 1964, en donde la NASA analizó trazas metálicas encontradas en el lugar.
Misceláneas: radiaciones electromagnética grabadas, como las microondas detectadas en el caso de la aeronave de vigilancia RB-47 en 1957, el cual fue además un incidente visual y registrado por el radar, anillos de polarización observados alrededor de los OVNIs, de los cuales se teoriza que son el efecto Faraday producto de intensos campos de magnéticos.
A pesar de la pobre opinión que tienen los científicos sobre el asunto, muchos efectos físicos están maduros para que sean analizados científicamente. Una revisión científica de casos de evidencia física fue llevada a cabo por el panel OVNI Sturrock en 1997.
Algunos científicos e ingenieros han intentado realizar “ingeniería inversa” sobre la física detrás de los OVNIs a través de análisis de los testimonios de los testigos y de la evidencia física. Ejemplos de eso son el ingeniero de la NASA James McCampbell en su libro OVNIlogía y el ingeniero de la NACA/NASA Paul R. Hill en su libro Objetos Voladores No Convencionales. Entre los temas abordados por McCampbell y Hill estaba la pregunta de cómo los OVNIs pueden volar a velocidad supersónicas sin crear la onda de choque sónica. La solución de McCampbell fue la suposición de un plasma de microondas partiendo el aire en el frente de la aeronave, y actualmente está siendo investigada por el Dr. Leik Myrabo, profesor de ingeniería física en el instituto politécnico Rensselaer, como un avanco en el vuelo hipersónico.
Algunos desarrollos recientes en la electrónica de guerra imitan la interferencia electromagnética y efectos fisiológicos descritos en casos de OVNIs de los 40 y 50, y pueden ser ejemplos de esfuerzos militares en realizar ingeniería inversa. Hacia finales de 1998, el Consejo Científico de la Fuerza Aérea editó un reporte sobre las armas del siglo 21, en el que describieron armas de energía de microondas dirigidas y que podrían ser usadas para detener vehículos, haciéndolos blancos fáciles para bombardearlos.
La misma arma es también capaz de confundir la navegación de aeronaves y sistemas de comunicación, así como también alterar la electrónica a nivel del suelo.
Un sistema de control de multitudes basado en microondas no letales que causa calentamiento y dolor intenso fue anunciado en el 2001. Otras armas basadas en microondas han sido propuestas, y causarían la pérdida de las funciones corporales.
Teorías sobre los OVNIS
La compilación de estadísticas de los estudios de la fuerza aérea de ESTADOS UNIDOS encontró que la preponderancia fuerte de avistamientos identificados era debido a las identificaciones erróneas, con las bromas y las aberraciones psicologicas para solamente algunos de los casos. Sin embargo, muchos casos seguían siendo inexplicados. Un estudio de la fuerza aérea de los científicos del instituto de Battelle Memorial en 1954 de 3200 casos encontró el 22% era desconocido, y con los mejores casos, el 35% seguía siendo irresoluble. Semejantemente cerca de un tercio de los casos de OVNIs estudiados por el USAF 1969 que informaron al comité de Condon, quedaron rotulados como sin resolver. El estudio científico sobre OVNIs del gobierno francés oficial (GEPAN/SEPRA) de 1979 a 2004 enumeró cerca de un cuarto de todos los casos como desconocido. A pesar de muchos casos inexplicados, quizás la opinión general de la comunidad científica es que todos los avistamiento de OVNIs resultan en última instancia de la identificación errónea de fenómenos naturales ordinarios y artificiales, de bromas deliberadas, o de fenómenos psicologicos tales como ilusiones ópticas o parálisis del sueño. Tales opiniones entre científicos no son ciertamente universales. Por ejemplo, las encuestas de colegas científicos del astrofísico Peter Sturrock encontraron interés fuerte en investigar el tema. Además, el antagonismo a estudiar OVNIs se correlacionó directamente con ignorancia sobre el tema. Sturrock también montó su propio panel científico en 1998 para una revisión independiente de la evidencia. El panel concluyó que la evidencia física ligada a algunos avistamientos mereció un estudio científico adicional.
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