Auto: anonimo

Todos los días sometida en la misma oscuridad cansa, todos los días estar amarrada de una cadena duele, cada vez que la corro un poco puedo divisar las heridas que deja en mi blanca y pálida piel, pero la verdad es que ya no me duelen tanto, estoy acostumbrada desde una corta edad a que esto sea así. Cada día lloro, lloro sin descanso, es porque siento que nadie me necesita en este solitario mundo, no sé si tengo familia, no sé por qué nací, no sé cuál es mi nombre, no sé cuánta edad tengo…no sé nada sobre mí. Por eso es que estoy aquí, encerrada en una habitación de poco espacio, completamente oscura y que pocas veces las personas con gentileza se acercan para dejarme un poco de comida o agua a través de un hueco.
No tengo muchos recuerdos, sólo sé que toda mi vida he permanecido aquí, sola y sin nadie que me cuide. Si a duras penas puedo ver mi ropa, es una camisa blanca, está sucia y roñosa de tanto tiempo que la tengo, muchas veces me pregunto por qué sigo viviendo si no tengo una misión aquí.
A veces tengo el impulso de escapar e intentó salir de mis cadenas pero ellas siempre me ganan, siempre están bien sujetas a mis pies. Acabar con este dolor sería más fácil, pero no sé cómo hacerlo.
A veces por desesperación con mis uñas rompo mi piel, observando como fluye ese color carmesí casi negro por la oscuridad que fluye lentamente, me desangro, pero nunca llego a ver aquella luz que siempre espero.
Sólo una vez más lo intentaré, la rasgare hasta que no pueda más y así… poder ver la luz que siempre he ansiado y poder acabar con este dolor.



























